Detrás del cordón de dunas que separa la playa del interior, el paisaje cambia sin avisar. Los matorrales dan paso a carrizos, los carrizos a canales de agua quieta, y de pronto estás en uno de los humedales más importantes del Mediterráneo occidental: la Marjal Pego-Oliva.
Este territorio lo formaron durante siglos los manantiales de agua dulce que brotan del subsuelo kárstico —los ullals—, mezclándose con el mar para crear una marisma que funciona como autopista migratoria para aves de toda Europa y el norte de África.
A pocos kilómetros, la Font Salada ofrece uno de los pocos lugares del mundo donde un río sale del suelo a 22 grados, caliente y salado, directamente bajo los pies.




